La historia de Nautilus empezó mucho antes de 1970. Fue viviendo en África donde Arthur Jones desarrolló su gran idea, la leva excéntrica. Una leva NO CIRCULAR y que permitía modificar la resistencia a lo largo del movimiento de la máquina y poder adaptarse a la curva de fuerza muscular.

La primera leva que aplicó a uno de sus prototipos en África fue, tal y como el mismo comentaba; “un desastre total y absoluto. Pero este fallo era tan obvio que por primera vez entendí porqué”.

Al colocar una leva excéntrica en una de sus máquinas, pudo manipular la resistencia de la máquina a lo largo del recorrido de movimiento. Esta primera prueba fue un desastre desde el punto de vista del resultado deseado, pero fue un gran avance… ¿Por qué? Porque permitió entender que una leva podía modificar la resistencia que ofrecían las placas de máquina (pesos) a lo largo del recorrido articular (ROM). Ahora solo quedaba ajustar la forma de ésta para poder adaptarla a la curva de FUERZA MUSCULAR.

 

Arthur trabajó sin cesar para mejorar la forma y los efectos de la leva y pulir la curva de resistencia de sus prototipos cada vez que tenía algo de tiempo libre, aunque, por desgracia, dicha máquina nunca llegó a prosperar en su etapa de África debido a que su trabajo le ocupaba gran parte de sus preocupaciones diarias.

 

Aunque muchos de nosotros lo desconozcamos, Arthur Jones en dicha época tenía otros intereses prioritarios. Era el productor y presentador de una de las series más conocidas en USA sobre animales “Wild Cargo”, donde reducían manadas de animales salvajes para la preservación y para ser exportados a los zoos. Podríamos decir que era como un Frank de la Jungla actual.

Arthur tenía su centro de operaciones cerca de Salisbury (Rhodesia). Por desgracia, eran tiempos convulsos en dicho país (actualmente Zimbabue), el cual estaba inmerso en una guerra civil. En Salisbury, con la excusa de que existía una sobrepoblación de animales salvajes, se permitía la venta de permisos de caza a turistas para conseguir a los animales como trofeos. Arthur sabía la verdad, había sobrevolado la zona de la reserva continuamente y se quejaba de estas actuaciones.

Cuando todo se complicó, el gobierno le dio un ultimátum; tenía que abandonar el país. El gobierno confiscó todas sus propiedades… su casa, siete vehículos, dos aviones, un helicóptero, miles de horas de filmaciones y dos estudios de grabación

completamente equipados, cámaras, armas…y sus preciados prototipos de máquinas de ejercicio.

 

Arthur Jones regresó a Florida en 1970 arruinado, pero todos estos hechos tuvieron un lado bueno…permitieron que Arthur se centrara en re-examinar sus conceptos y herramientas relativas al entrenamiento de Fuerza. Ese mismo año pidió un préstamo a un familiar y lanzó su primer producto, una máquina de pullover cargada con placas que disponía de una esfera elíptica con forma de concha que proveía una resistencia variable a lo largo del rango de movimiento… “una barra pensada para el hombre”.